El tema del sobreendeudamiento en el ámbito financiero tiene varias lecturas e interpretaciones, según las diversas organizaciones prestadoras del servicio crediticio. Es evidente que hay un exceso de créditos que se están otorgando sin la menor evaluación de los clientes.

El sobreendeudamiento ya existe. Ello no significa que el beneficiario no paga, sino que está al borde de no pagar porque la fuente de repagos no está en condiciones de cumplir con las obligaciones que tiene. No es una novedad que existen clientes que tienen deudas con seis o siete instituciones microfinancieras al mismo tiempo.

Una de esas causas que está originando esta situación proviene de las mismas instituciones financieras (bancos y entidades microfinancieras). Si se analiza esta situación desde la perspectiva de la administración de los riesgos empresariales, se observará que por cumplir con las metas fijadas por las IMF, varios analistas “aprueban” créditos sin análisis rigurosos. Pero no solamente es un problema de las microfinancieras, sino de todas las organizaciones que están incursionando en el sector, incluyendo a las nuevas organizaciones y divisiones de los bancos comerciales.

Muchos analistas por cumplir sus metas de colocación de fondos, están otorgando los créditos sin la rigurosidad que la norma y experiencia exigen. Como el mercado está creciendo, las IMF deben contratar a nuevos analistas de créditos, que a su vez, deben salir al mercado con la mínima experiencia y conocimiento, razón por la cual, la rigurosidad de los análisis ya no se realizan al detalle. La falta de capacitación es un elemento que se debe tener en cuenta para reducir el sobreendeudamiento. Ello es tarea de las gerencias de las organizaciones microfinancieras.

El cumplimiento de las metas establecidas en el corto plazo de las IMF distorsiona la calidad de la evaluación que están haciendo los analistas, situación que genera que se otorguen créditos sin la mínima evaluación crediticia.

 



Todo crédito debe garantizar que tiene fuente de repago, es decir, un retorno. Pero si las evaluaciones se están dando a cómo de lugar, los problemas del sobreendeudamiento están frente a nosotros. Insisto, los responsables de las  instituciones financieras deben frecuentemente revisar sus causales de riesgo.

Cada institución debería saber hasta dónde quieren llegar. Deben incorporar los riesgos a sus organizaciones para no aceptar clientes que están totalmente endeudados y no tengan un margen razonable entre sus ingresos y egresos. Pero no solamente se trata de deudores, sino de “buenos clientes”, que ante las ofertas de crédito fácil, muchas veces a sola firma, caen en la tentación de aceptar ventajosas líneas de crédito. Está comprobado que muchos de estos buenos clientes, al final por el estrés de sus vidas debido a las deudas que tienen, terminan con alta morosidad.

Entonces no se trata de colocar por colocar los créditos por parte de los analistas, sino que éstos deberían asumir un rol más protagónico en la aprobación de los mismos. Hay muchos casos que los padres, en casos en empresas familiares, están sobre endeudados, pero los nuevos créditos se obtienen a nombre de los hijos mayores de 18 años y éstos son evaluados simplemente como nuevos clientes, cuando el ingreso es familiar.  Urge realizar evaluaciones crediticias con rigurosidad y ver la forma cómo ayudar a los clientes a pagar sus deudas oportunamente.

 

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La ampliación de los créditos muchas veces no tiene solidez, cuando no se ha dado en forma progresiva y de acuerdo al desarrollo del negocio.
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