Foromic 2010 en Uruguay

Por Jonathan San Martín / LIMA

El desarrollo de las microfinanzas rurales surge como el nuevo reto que deberán asumir las instituciones a partir de este año, en virtud que a pesar de los esfuerzos que se están haciendo, aún es un mercado virgen para trabajar.

El desarrollo del campo a diferencia de lo que se hace en las ciudades y zonas urbano marginales son realidades distintas, razón por la cual, las microfinanzas rurales no solamente es una deuda social, sino que también un trabajo muy especial. Se requieren analistas que conozcan la realidad del campo, la estacionalidad de las cosechas y sembríos, la idiosincrasia campesina y hasta conocer las consecuencias de los fenómenos climatológicos.

No es un trabajo fácil. Se sabe que para tener éxito en el desarrollo integral del país se debe trabajar en los diversos aspectos del campo, desde la agricultura y ganadería básica hasta los productos de agroexportación, como se viene realizando en algunas zonas del Perú.

 Por cierto que el problema agrario no es de estos tiempos, sino que tiene muchas décadas de atraso y el problema es sumamente complejo. Con la excepción de pocos empresarios que vienen trabajando en el campo, son las organizaciones no gubernamentales de desarrollo (ONG) la que más están desarrollando proyectos de economía solidarias. Por cierto que muchos de estos proyectos tienen también el apoyo financiero de las Edpyme, cajas rurales y cajas municipales.

Pero hay tanto atraso, que parafraseando al poeta César Vallejo, hay mucho por hacer. En la pasada administración del ex presidente Alan García, también algunos programas gubernamentales se implementaron usando como herramienta básica a las microfinanzas.

Sin embargo, eso no ha sido suficiente. El campo peruano sigue tan atrasado como antes, y en algunas zonas, hasta peor. Es que el campo está relacionado con la pobreza, y ésta a su vez, con el desarrollo social.

Entre las pocas instituciones que trabajan con microfinanzas rurales están  Fondesurco, Credinka, Financiera Confianza, Edpyme Alternativa, Edpyme Credivisión y las cajas municipales de Trujillo, Huancayo, Cusco, Arequipa, Sullana y Piura. También algunas cooperativas contribuyen con su trabajo.

La primera tarea social que están realizando estas organizaciones no solamente es el apoyo al negocio en sí, sino que también ayudan a la formalización de aquellos negocios que estaban en la informalidad, porque la obtención del crédito así lo demanda. Surgen también los pequeños préstamos rotatorios con el aval de los comerciantes o emprendedores, en su mayor parte de mujeres.

Por eso es común ver a hombres y mujeres del campo desarrollando programas de crianza de cuyes, mejoramiento de ganado, producción de lácteos, industria quesera doméstica, proyectos de piscigranjas, entre otros. La industria microfinanciera no solamente contribuye con el financiamiento, sino hasta con el apoyo técnico de los proyectos. Es decir, ahora se trata de una tarea integral que está otorgándoles la oportunidad a los pobres de desarrollarse económicamente.

Esa es la rentabilidad social de quienes hacen por un lado, programas de responsabilidad social empresarial, y por el otro lado, programas de desarrollo social que incluye la defensa y protección al medio ambiente.

Insistimos, microfinanzas es más que rentabilidad económica o financiera. Es dar a los pobres la oportunidad de tener una vida digna, donde ellos son los principales protagonistas. Es decir, ahora es tiempo de sembrar.

 

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Es común ver a hombres y mujeres del campo desarrollando programas de crianza de cuyes, mejoramiento de ganado, producción de lácteos, industria quesera doméstica, proyectos de piscigranjas, entre otros. La industria microfinanciera no solamente contribuye con el financiamiento, sino hasta con el apoyo técnico de los proyectos. Es decir, ahora se trata de una tarea integral que está otorgándoles la oportunidad a los pobres de desarrollarse económicamente.
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El problema de la tierra

Tal vez, conjuntamente con Bolivia, Ecuador, Paraguay y los países centroamericanos, el campo peruano está entre los más atrasados en América Latina que se evidencia en el paupérrimo nivel de vida de miles de campesinos. Departamentos como Huancavelica, Amazonas, Apurímac, Cajamarca, Ayacucho, Pasco, Loreto y Madre de Dios son los atrasados y sus niveles de extrema pobreza están por debajo de la media del país.

Sin embargo, hay zonas pobres que colindan con las ciudades y también están en pobreza y extrema pobreza, no obstante tener ricos recursos naturales. Por ejemplo, nos referimos a amplios sectores de los departamentos de La Libertad, Piura, Arequipa, Lambayeque, Junín e Ica. Las provincias serranas de Lima tampoco escapan de esa realidad. Durante años, gobiernos centrales, regionales y municipales siempre han gobernado a espaldas de sus pueblos.

Por ejemplo, Canta, Cajatambo, Huarochirí y Oyón tienen comunidades andinas muy pobres y están en Lima. En muchos casos, esa pobreza deviene de décadas atrás y hasta se remonta a siglos anteriores. A pesar de ello, las diversas autoridades no hicieron nada o casi poco para revertir esa situación. 

Se afirma que el Perú es líder en microfinanzas, pero ésta realidad no se siente en los sectores agrícolas y pecuarios de distintas partes del país. Si bien es cierto que algunas instituciones microfinancieras ya están trabajando en esos sectores, aún la revolución del desarrollo  no ha llegado al campo.

Tal vez, las cajas rurales, Banco de la Nación, Agrobanco y algunas CMAC están trabajando en esos rubros, pero hay tanto por hacer que casi no se notan los esfuerzos. Es el principio de un largo camino por recorrer, por invertir y por trabajar de manera coordinada entre las instituciones que operan en esos sectores.

Sin embargo, todavía hay problemas serios por resolver. Entre ellos están la falta de infraestructura, el gravísimo manejo de los riesgos que limitan las actividades rurales financieras y el entorno dónde se mueven estas finanzas que no siempre están dispuestas a continuar apoyando a la agricultura. Esas son algunas limitaciones que tiene el sector.

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Hay problemas serios por resolver. Entre ellos están la falta de infraestructura, el gravísimo manejo de los riesgos que limitan las actividades rurales financieras y el entorno dónde se mueven estás finanzas que no siempre están dispuestas a continuar apoyando a la agricultura. Esas son algunas limitaciones que tiene el sector.
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