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ESPAÑA. (EFE) La protección del cliente, los sistemas de garantías y el protagonismo de la mujer en las microfinanzas son algunos puntos de la postura española para la Cumbre Mundial del Microcrédito, que además defiende el papel de este instrumento en la lucha contra la pobreza y reclama audacia en un momento de crisis.

La secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, ha presentado hoy en Valladolid, en rueda de prensa, la postura española en microfinanzas, tanto en las que se plantean como elemento de cooperación al desarrollo como en las que se dirigen a los propios españoles, como herramienta contra la exclusión y el desempleo.

Rodríguez ha incidido en que la cumbre que se inaugura el próximo 14 de noviembre en Valladolid tiene lugar en un momento "muy especial", con una crisis global y financiera como telón de fondo que pone en el "primer orden el debate y la reflexión sobre el papel del sistema financiero, que ha fallado y que ha puesto en jaque y ha trasladado al sistema productivo todos sus deficiencias".

Se trata de debatir sobre "la función social y el papel de un sistema financiero que sirva a los ciudadanos", a la lucha contra la exclusión social, también en los países desarrollados, ya que dos terceras partes de los pobres del mundo viven en países desarrollados o emergentes, ha reflexionado la secretaria de Estado.

Para Soraya Rodríguez sería un "error" centrarse sólo en las consecuencias de la crisis sin hablar de sus causas y sin "abordar serios cambios en el sistema financiero" para poner en primer lugar su "su función social".

En esa línea, la postura española en la cumbre camina por una doble vía, la que mira hacia afuera, hacia el microcrédito como elemento de cooperación al desarrollo, en el que España es el segundo país donante bilateral tras Alemania, y la que se dirige hacia dentro, con más de 46 millones de euros concedidos en el último ejercicio revisado.

La postura española en las microfinanzas en el ámbito de la cooperación al desarrollo se articula en torno a ocho puntos que ha resumido el jefe del departamento de Asuntos Multilaterales de la Agencia Española de Cooperación (AECID), Moisés Martín.

Un sistema financiero inclusivo, con derecho de todos de acceso al préstamo; las microfinanzas como instrumento de lucha contra la pobreza; la aplicación de directrices y buenas prácticas, con códigos de protección del usuario; iniciativas cuidadosamente diseñadas para no trasladar a los usuarios todo el riesgo son algunas de las propuestas de la vía exterior española.

Se completa con el reconocimiento y fomento de la diversidad de actores; de reconocer el papel protagonista de las mujeres en las microfinanzas, "cuidando el enfoque de género", y especialmente con una apuesta por "la innovación y la audacia", de "nuevas soluciones imaginativas en la lucha contra la pobreza", en palabras de Martín.

Muchos de estos puntos sirven para la vía interior española en microfinanzas, elaborada con el consenso de las cincuenta instituciones y agentes que forman parte del foro de microfinanzas español y que hoy ha detallado Javier Márquez, miembro de ese organismo y profesor de la Universidad Pontificia de Comillas.

Catorce puntos definen en este caso la vía española, con las microfinanzas entendidas como un instrumento con retorno social a largo plazo, en cuanto que impulsan el crecimiento económico, generan empleo y alivian el gasto público.

El foro español trabaja además en el borrador de una norma que permita la actuación de las entidades microfinancieras en España, que hoy por hoy no tienen autorización para conceder créditos.

El enfoque de género, un mayor enfoque social de las instituciones participantes y de los instrumentos, la creación de un sistema compartido de garantías, a través de fondos estructurados que aseguren los microcréditos concedidos con fondos ajenos y la protección al cliente códigos para evitar o eliminar el sobreendeudamiento son otras de las apuestas interiores españolas.

 

 

 

 

 

 

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